Bajo la nueva Ley de General de Contrataciones Públicas (Ley 32069), ya no existe la antigua figura de «distribución de la buena pro», que permitía repartir un mismo pedido entre varios ganadores al final del proceso. Ahora, si una entidad descubre a través de su interacción con el mercado que no hay un solo proveedor con la capacidad suficiente para atender todo el requerimiento, debe planificar una estrategia de contratación desde el inicio.

La solución legal no es esperar al final para repartir el contrato, sino estructurar el concurso de manera estratégica. La entidad puede optar por dividir la compra en ítems, tramos o lotes, o incluso permitir que los proveedores se unan en consorcio para que, juntos, sumen la capacidad necesaria para cumplir con el objetivo. De esta forma, cada «pedazo» (ítem) funciona como un proceso independiente dentro de la convocatoria principal.

Es fundamental saber que este método no se considera un fraccionamiento indebido (trampa legal para evitar concursos grandes), siempre que esté debidamente justificado en la estrategia de contratación. La clave está en demostrar que dividir la compra es la forma más eficiente de asegurar que el Estado obtenga lo que necesita cuando el mercado es limitado.

Fuente: Opinión D000059-2025-OECE-DTN del 17.11.2025


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